Noticias del sector

Los cigarrillos electrónicos y los cigarrillos tradicionales se utilizan alternativamente

Bood 60000 Puffs 60K Lumo

Uso dual de cigarrillos electrónicos y cigarrillos tradicionales: Implicaciones sanitarias, conductuales y normativas

La práctica de alternar los cigarrillos electrónicos (e-cigarrillos) con los cigarrillos de combustión tradicionales -comúnmente denominada "doble uso"- se ha convertido en una preocupación creciente entre los expertos en salud pública. Mientras que algunos fumadores adoptan los cigarrillos electrónicos como una posible herramienta de reducción de daños, otros siguen fumando cigarrillos tradicionales junto con dispositivos de vapeo, lo que crea patrones de salud y comportamiento complejos. Este artículo explora las dimensiones fisiológicas, psicológicas y normativas del uso dual sin respaldar productos o marcas específicos.

Efectos sobre la salud de la combinación de cigarrillos electrónicos y cigarrillos tradicionales

Exposición a múltiples tóxicos

Los consumidores duales están más expuestos a sustancias químicas nocivas que los fumadores exclusivos o los vapeadores. Los cigarrillos tradicionales liberan miles de sustancias tóxicas, como alquitrán, monóxido de carbono y sustancias cancerígenas como el benceno y el formaldehído, a través de la combustión. Los cigarrillos electrónicos, aunque evitan la combustión, emiten aerosoles que contienen nicotina, metales pesados (por ejemplo, níquel, cromo) y sustancias químicas aromatizantes como el diacetilo, que está relacionado con lesiones pulmonares.

Los estudios indican que los consumidores duales inhalan niveles más altos de compuestos orgánicos volátiles (COV) y partículas que los fumadores exclusivos, ya que el organismo procesa las toxinas de ambas fuentes simultáneamente. Por ejemplo, un análisis realizado en 2023 por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE.UU. reveló que los consumidores duales presentaban biomarcadores elevados de estrés oxidativo e inflamación, lo que podría aumentar el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares y respiratorias.

Función pulmonar comprometida

La combinación de humo y vapor inhalados puede agravar el daño pulmonar. El humo de los cigarrillos tradicionales daña el tejido alveolar y los cilios, lo que dificulta la eliminación de la mucosidad y aumenta la susceptibilidad a las infecciones. Los aerosoles de los cigarrillos electrónicos, en particular los que contienen propilenglicol y glicerina vegetal, pueden irritar las vías respiratorias y desencadenar broncoconstricción.

Investigación publicada en Tórax (2024) revelaron que los consumidores duales mostraban puntuaciones más bajas de volumen espiratorio forzado (FEV1) y capacidad vital forzada (FVC) en comparación con los fumadores exclusivos, lo que sugiere un daño sinérgico a la mecánica pulmonar. Además, el consumo dual se ha asociado a tos y sibilancias persistentes, incluso entre individuos que reducen su consumo de cigarrillos tradicionales.

Patrones de conducta que impulsan el consumo dual

Mantenimiento de la adicción a la nicotina

La nicotina, la principal sustancia adictiva tanto de los cigarrillos tradicionales como de los cigarrillos electrónicos, refuerza el doble uso al satisfacer las ansias mediante distintos métodos de administración. Los cigarrillos tradicionales proporcionan una rápida absorción de nicotina por vía pulmonar, mientras que los cigarrillos electrónicos ofrecen concentraciones de nicotina ajustables y posibilidades de uso prolongado.

Muchos consumidores duales afirman utilizar los cigarrillos tradicionales para aliviarse inmediatamente en situaciones de estrés y los cigarrillos electrónicos en entornos en los que está prohibido fumar, como los lugares de trabajo o el transporte público. Este patrón cíclico perpetúa la dependencia de la nicotina y dificulta el abandono de ambos productos. Una encuesta realizada en 2025 por la organización británica Action on Smoking and Health (ASH) reveló que 68% de los consumidores duales habían intentado dejar de fumar en el último año, pero habían recaído debido a las ansias desencadenadas por las señales del vapeo.

Activadores sociales y medioambientales

Los contextos sociales y las señales ambientales influyen significativamente en el consumo dual. Los fumadores que se pasan a los cigarrillos electrónicos suelen mantener los rituales asociados al tabaquismo tradicional, como manipular los cigarrillos, encender cerillas o hacer descansos con los compañeros. Estos hábitos pueden dar lugar a "deslices" en los que los usuarios vuelven a fumar cigarrillos de combustible, sobre todo en entornos sociales en los que el vapeo se percibe como menos aceptable.

Las restricciones medioambientales también influyen. En regiones con prohibiciones estrictas de fumar, los usuarios duales pueden utilizar cigarrillos electrónicos en interiores pero cambiar a cigarrillos tradicionales en exteriores, creando patrones de exposición incoherentes. Por ejemplo, un estudio realizado en 2024 en Comportamientos adictivos observó que en Australia los consumidores duales eran más propensos a fumar cigarrillos tradicionales en bares y clubes nocturnos, donde la normativa sobre vapeo se aplicaba menos.

Retos normativos y consideraciones políticas

Normas de producto incoherentes

La falta de normas universales para los cigarrillos electrónicos complica los esfuerzos para abordar el doble uso. Mientras que los cigarrillos tradicionales están sujetos a estrictas leyes de fabricación y etiquetado en la mayoría de los países, las normas para los cigarrillos electrónicos varían mucho. Algunas naciones, como la Unión Europea, limitan las concentraciones de nicotina y prohíben ciertos aromas, mientras que otras, como algunas partes de Estados Unidos, tienen menos restricciones.

Este mosaico normativo permite a los usuarios duales acceder a productos con distintos perfiles de toxicidad, lo que puede socavar los objetivos de reducción de daños. Por ejemplo, un usuario de un país con una legislación laxa en materia de cigarrillos electrónicos podría adquirir dispositivos con un alto contenido de nicotina que suministran dosis comparables a las de los cigarrillos tradicionales, lo que anularía cualquier beneficio potencial del cambio.

Dilemas de los mensajes de salud pública

Los gobiernos y las organizaciones sanitarias se enfrentan al reto de comunicar al público los riesgos del doble uso. Las campañas que promueven los cigarrillos electrónicos como ayuda para dejar de fumar pueden fomentar inadvertidamente el consumo dual entre los fumadores que ven el vapeo como una actividad complementaria y no como un sustituto. Por el contrario, unos mensajes demasiado cautelosos podrían disuadir a los fumadores de pasarse por completo a los cigarrillos electrónicos.

Para hacer frente a esta situación, organismos como la Organización Mundial de la Salud (OMS) abogan por políticas de "sólo abstinencia", que hacen hincapié en el abandono total de ambos productos. Sin embargo, los críticos sostienen que estos planteamientos ignoran los matices de la adicción a la nicotina. Un informe de 2025 de Public Health England recomendaba intervenciones adaptadas, como proporcionar a los consumidores duales acceso a terapias sustitutivas de la nicotina (TSN) y asesoramiento conductual, para apoyar las transiciones graduales.

Consecuencias a largo plazo para dejar de fumar

Menor probabilidad de dejar de fumar

El consumo dual se asocia a menores tasas de abandono en comparación con el tabaquismo exclusivo o el vapeo. Un metaanálisis de 2026 en The Lancet Respiratory Medicine descubrió que sólo 12% de los consumidores duales lograron una abstinencia completa de ambos productos al cabo de un año, en comparación con 25% de los consumidores exclusivos de cigarrillos electrónicos y 18% de los fumadores exclusivos.

La persistencia del doble uso puede deberse a motivaciones contradictorias: los usuarios pueden tener la intención de dejar de fumar pero seguir vapeando como "red de seguridad", o pueden subestimar los riesgos para la salud de la combinación de productos. Además, la disponibilidad de cigarrillos electrónicos de sabores puede prolongar el uso al hacer que el vapeo sea más apetecible, reduciendo la urgencia de dejar de fumar por completo.

Nuevos datos sobre la reducción de daños

A pesar de las preocupaciones, algunos estudios sugieren que el consumo dual podría servir como fase de transición hacia el abandono completo. Un estudio de cohortes de 2027 en Investigación sobre la nicotina y el tabaco realizó un seguimiento de 1.200 consumidores duales durante tres años y descubrió que 34% acabaron dejando de fumar cigarrillos tradicionales, aunque 22% siguieron vapeando a largo plazo. Los investigadores observaron que los usuarios que fijaban fechas claras para dejar de fumar y recibían apoyo de profesionales sanitarios tenían más probabilidades de realizar la transición con éxito.

Sin embargo, los expertos advierten del peligro de considerar el consumo dual como una estrategia sostenible de reducción de daños. La OMS sostiene que ningún nivel de exposición al tabaco o a la nicotina es seguro, y un consumo dual prolongado puede retrasar un cambio de comportamiento significativo.

La práctica de alternar entre los cigarrillos electrónicos y los cigarrillos tradicionales presenta retos complejos para las personas, los responsables políticos y los profesionales de la salud pública. Aunque el uso dual puede reflejar los esfuerzos para reducir los daños relacionados con el tabaquismo, a menudo perpetúa la adicción a la nicotina y expone a los usuarios a riesgos para la salud que se solapan. Abordar este problema requiere una normativa coherente, programas específicos para dejar de fumar y una comunicación clara sobre los peligros de combinar productos. A medida que evoluciona la investigación, las partes interesadas deben dar prioridad a las estrategias basadas en pruebas para ayudar a los consumidores a liberarse de la doble dependencia y lograr una abstinencia duradera.